Me duele la cabeza. Me escucho decirlo, lo pienso y lo escribo. Sin embargo nada pasa, sigue ahí, el dolor. Y yo también, sigo acá, afirmándolo, alimentándolo, comprobándolo, odiándolo, creándolo, dolo, dolo, (dolo(r)). La mente completamente bloqueada, ni un ápice de inteligencia. Sólo sé que me duele la cabeza, del resto me olvidé. ¿Y a quién puede importarle otra cosa mientras tiene su cerebro repleto de bocinazos, gritos, chirridos, que lo van derritiendo progresivamente? El plan maestro, implacable. Involuntario en el caí y voluntario de él ahora soy. Centímetro a centímetro le regalo mis minutos, para desusarlos a su favor. Venas que se hinchan con mala sangre, cráneo siendo estrangulado. Las sienes balbucean en agonía, se oscurece la escena y alguien cierra mis ojos de un portazo.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Diciembre 28, 2009
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